Natalia Duco - Lanzadora de la Bala - Chile

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Quizás muy pocas personas lo saben, pero la verdad es que casi no tuvimos a Natalia Duco Soler. Cuando tenía ocho meses de gestación, su madre Beatriz sufrió un desprendimiento de placenta. El médico de turno del Hospital de San Felipe la recibió de urgencia y le dijo: “O se salva usted o la guagua”. Finalmente, ambas sobrevivieron, pero este episodio vivido a muy temprana edad forjó su mejor arma de batalla: un carácter luchador y perseverante.

Así lo demostró durante su infancia y su paso por el Colegio Alemán de San Felipe. Desde pequeña le gustaban los juegos rudos, de mucha fuerza.
Nada de Barbies y esas cosas. Lo suyo era la tierra, las piedras y los palos, los juegos al aire libre. En el

colegio, siempre se destacó por ser una alumna que decía lo que pensaba y hacía valer su opinión. Ese liderazgo la llevó a transformarse en la presidenta del Centro de Alumnos cuando cursaba segundo medio.

Sin embargo, pronto encontró en el deporte una manera de canalizar sus ganas y energías. Primero fue en el vóleibol, luego llegó al atletismo y específicamente al lanzamiento de bala. Algo fuera de lo común para una niña.

Su talento natural, combinado con una gran disciplina, permitió que rápidamente comenzara a brillar y destacar por sobre las otras competidoras nacionales.
Pero fue en la pista del entonces Estadio de Playa

Ancha de Valparaíso donde conoció a su actual entrenadora, la cubana Dulce Margarita García, con quien inició una carrera profesional a los 15 años. Desde entonces nunca más se separaron: son la dupla dorada del atletismo chileno. Hoy, a los 24 años, Natalia es considerada en el mundo como una deportista consolidada. Luego del noveno lugar obtenido en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, esta atleta está decidida a seguir rompiendo barreras, récords y poner en lo más alto el nombre de Chile.

Con un potencial físico desarrollado a través de extenuantes y largas horas de entrenamiento, Natalia sabe que su mayor fortaleza no está en su cuerpo, sino que en su mente: sabe qué quiere y cómo lograrlo.

El lanzamiento de bala es una prueba de fuerza del atletismo moderno, que consiste en expulsar una bola de acero a través del aire lo más lejos posible. Si bien en las páginas de la Ilíada ya se podía leer sobre esta disciplina, fue en los Juegos Olímpicos de Atenas 1896 donde se oficializó el lanzamiento de la bala masculina. Sin embargo, sólo a partir de los JJ.OO de Londres 1948 las mujeres pudieron competir en esta prueba. Existen dos técnicas populares para el lanzamiento de la bala. La primera es la “lineal”, en la que el atleta se desplaza con un sobresalto en una de sus piernas hasta llegar a la posición final, donde expulsa la bola. La otra, es la técnica “giratoria”, donde el deportista realiza un giro en 360º antes de llegar a la posición final y luego lanza el implemento. Natalia utiliza la técnica lineal.

La Bala

Para Natalia Duco, la pintura es el complemento perfecto al lanzamiento de la bala. Una manera de alcanzar su desarrollo integral como ser humano. También es un talento heredado, pues su abuela y su madre pintan hace ya varios años.
En las más de 70 obras que cuelgan en las paredes de su casa en San Felipe, Natalia encontró la inspiración para acercarse a este arte. Desde pequeña le llamaban la atención sus colores y grandes dimensiones.
El maestro Hernán Meschi, también profesor de su madre y abuela, es quien canaliza su talento y la forma en esta disciplina hace cinco años. Durante sus viajes, aprovecha sus tiempos libres dibujando en su croquera. En sus cuadros, elaborados con pinturas acrílicas, predominan los colores fuertes, las formas abstractas y las figuras humanas y, según la deportista, son un completo reflejo de su interior.